Según la Biblia, no debes juzgar ni condenar a los demás. Idealmente, deberías conocer el bien y el mal según los preceptos bíblicos, para que solo puedas juzgarte a ti mismo, con el objetivo de mejorar siempre como persona.
Según 1 Corintios 11:13, un juicio puede ser correcto o incorrecto. Cuando juzgas a alguien simplemente para distinguir entre su comportamiento correcto e incorrecto, para cambiarte a ti mismo, no hay pecado.
Sin embargo, según Romanos 14:13, si juzgas a una persona para condenarla sin misericordia, sólo para causarle sufrimiento, eso está mal.

Además, Jesucristo fue muy enfático en su enseñanza de juzgarse sólo a uno mismo, pero no con un autodesprecio despiadado: sólo como una manera de darse cuenta de los propios defectos y cambiarlos.
En Mateo 7:1-5, dice que juzgar a una persona es un acto hipócrita, que necesitas modificar esa conducta en ti mismo, porque estás quebrantando los preceptos cristianos.
Lo ideal es comprender que no posees todas las verdades absolutas. Solo Dios es capaz de juzgar. E incluso él ofrece perdón por los pecados cometidos.
También es importante, según 1 Corintios 5:12, saber cuándo dar nuestra opinión en una conversación y cuándo dejar el asunto de lado.
Por último, es esencial hacer un autoanálisis para entender qué necesitas cambiar en ti como verdadero cristiano.
¿Qué es juzgar a otra persona?
Juzgar es evaluar o criticar a una persona en particular. Puede ser evaluar o criticar su comportamiento, un aspecto de su personalidad, su apariencia física, ciertos gustos y todo lo relacionado con ella.
En la Biblia, en el Salmo 98:9, se dice que solo Dios es el juez que puede juzgar a los seres humanos según sus acciones. Esto se debe a que Dios es completamente justo y omnisciente. Esto significa que puede ver, oír y saber todo lo que le sucede a una persona.
En este sentido, Dios es el juez supremo de la vida de los demás, no tú. Solo Dios es completamente justo e imparcial en sus juicios. Ni siquiera el poder judicial humano es capaz de juzgar a una persona con justicia e imparcialidad, como lo hace Dios.
Personalmente, ves y oyes lo que sucede a tu alrededor y decides si juzgarlas como correctas o incorrectas. Sin embargo, no te corresponde juzgar. Esto puede causar daño y sufrimiento a la persona que está siendo juzgada erróneamente.
A cada uno de nosotros, pues, le corresponde juzgar sólo a sí mismo, cambiar sus defectos y vivir en comunión con los preceptos de Dios.
¿Cómo puedes dar tu opinión a otra persona sin juzgarla?
En la vida cotidiana, es común formarse opiniones sobre ciertos eventos, personas o lugares, por ejemplo. Esto es inevitable.
De hecho, algunas personas podrían pedirte tu opinión o consejo. En este contexto, debes aprender a dar tu opinión o consejo sin juzgar.
La Biblia enseña algunas maneras de hacerlo. Aquí te explicamos cómo puedes dar una opinión o un consejo sin juzgar a nadie:
- Ofrece tu opinión o consejo con base en el amor al prójimo. No digas nada que pueda herir, ofender o causar sufrimiento.
- Ofrece consejo según los verdaderos preceptos cristianos, como se indica en 1 Tesalonicenses 5:21. Haz tu propio juicio: ¿Tu consejo se basa en las enseñanzas bíblicas? Si no es así, es mejor no aconsejar a nadie.
- Júzgate a ti mismo. Si no das el ejemplo en tus consejos u opiniones, es mejor callar. Esto ocurre cuando le aconsejas a un amigo que no haga trampa cuando tú ya has cometido ese pecado.
- Sé tolerante. Sin embargo, esto no significa guardar silencio ante ningún enfoque. Si no estás de acuerdo con algo que contradice los principios cristianos, debes ofrecer tu opinión o consejo sin ser juzgado.
- Evite los temas polémicos. Estos temas solo sirven para dividir a las personas y llevarlas al conflicto. Si surge un tema polémico, es mejor abandonar la conversación, según 1 Corintios 11:16;
- Júzgate cuando sea necesario, pero sin culparte ni presionarte excesivamente. Esto es esencial para abandonar errores, vicios y faltas morales y actuar conforme a la conducta que Dios propone.
Con gran fe y positividad, escribe para Pray and Faith, llevando mensajes y enseñanzas Divinas a todos.