Sí, Estar cansado no es fracasarEs humano. Es natural. Es necesario. Crecimos pensando que necesitábamos ser 100% todos los días, como si el valor de alguien dependiera de la productividad o la disposición constante. Pero la verdad es que incluso aquellos considerados fuertes se desmoronan de vez en cuando. Y no, esto no borra tus victorias, no disminuye tu fuerza ni te hace menos capaz. Simplemente te hace real.

No tienes que soportarlo todo en silencio.

¿Cuántas veces has fingido estar bien solo para no molestar a nadie? ¿Cuántas veces has sentido que no podías demostrar cansancio porque te veían como alguien demasiado fuerte como para rendirse?

Así es. Nos acostumbramos a ser la base de todo, el apoyo de todos, y olvidamos que nosotros también necesitamos apoyo. Y cuando el cuerpo empieza a gritar, cuando la mente ya no aguanta más, la culpa se instala. Pero no debería.

Estar cansado no es un fracaso. Es señal de que te importa. De que te esfuerzas. De que te has entregado demasiado.

La fuerza también está en el descanso

Hay días en los que levantarse de la cama parece imposible. En los que respirar suavemente requiere un esfuerzo que nadie ve. Y te culpas. Crees que deberías hacer más, ser más.

Pero ¿qué pasaría si te dijera que? ¿Descansar es un acto de valentía? ¿Que respetar tus límites es una fortaleza que pocos dominan? ¿Que tomarte un respiro, desconectar un rato, llorar lo que necesites y empezar de nuevo es todo menos debilidad?

La sociedad idealiza el agotamiento. Valora a quienes producen hasta el cansancio. Pero tu alma no es una fábrica, tu corazón no es una máquina. Necesitas aprender a aceptarte a ti mismo antes de esperar que el mundo lo haga por ti.

Los días malos no definen quién eres

Todos tenemos días malos. Incluso quienes parecen fuertes, equilibrados y exitosos. Pero no todos lo demuestran. Y entonces te comparas con un escaparate de las victorias de otros, mientras enfrentas en silencio tus batallas internas.

¿Sabes qué demuestra esto? Que eres fuerte. Porque sigues adelante incluso cuando estás cansado. Porque persistes incluso cuando todo parece desmoronarse.

Pero escucha: No siempre tiene que ser asíPuedes parar. Puedes respirar. Puedes aceptar que hoy no fue bueno, que ayer te dolió demasiado, y que mañana lo intentarás de nuevo, con más ligereza, con más amor.

El cansancio no es un signo de debilidad, es un signo de presencia.

Solo te cansas porque estás presente, porque vives. Quien no siente, no se agota. Y has estado sintiendo mucho. Así que no te culpes por tener que parar.

Detente. Cierra los ojos. Siente cómo tu cuerpo pide un respiro. Cómo tu corazón pide refugio. Date un respiro. Sin culpa. Sin prisa. Sin excusas.

Estar cansado no es fracasar. Es reconocer que estás vivo, sensible y tocado por las cosas del mundo.

No te fuerces a manejar todo

No necesitas demostrarle nada a nadie. Ni siquiera a ti mismo. Tu valor no reside en cuánto puedas soportar. Está en tu esencia. En lo auténtico que eres. En lo completo que te permites ser, incluso cuando eso signifique desmoronarte.

Hay días en que solo necesitamos silencio. Un abrazo. Perder la fuerza por unos instantes.

Y eso no apaga su luz. Al contrario. Demuestra cuánto se mantiene iluminada incluso cuando todo parece oscuro.

Aprende a perdonarte por no estar bien

La autocompasión es un ejercicio diario. Y quizás uno de los más difíciles. Hemos aprendido a culparnos, criticarnos y compararnos. Pero rara vez nos tratamos con amabilidad. Rara vez nos perdonamos por no sentirnos bien.

¿Pero qué pasaría si hoy decidieras hacer algo diferente?

¿Qué pasaría si hoy dijeras: “Está bien no estar bien”?

¿Qué pasaría si hoy aceptaras eso? Estar cansado no es fracasar¿Pero más bien una parte del camino?

Tal vez, sólo tal vez, este sea el primer paso para comenzar a sanar de adentro hacia afuera.

Mereces ligereza

Aunque el mundo te diga que corras, que cumplas, que ganes, que muestres resultados… respira. Mereces ligereza.

Mereces caminar a tu propio ritmo, llorar cuando lo necesites, pedir ayuda sin vergüenza, descansar sin culpa.

Porque la vida es un ciclo. Hay días soleados, hay días nublados. Y no tienes que ser verano todo el tiempo.

Permítete ser invierno cuando sea necesario. Permítete retirarte. Permítete ser humano.

Ver también: ¿Por qué amó Dios al mundo?

15 de mayo de 2025